Soundtrack for a grey day...Mucha de la música de Lycia es una especie de preludio al desgastado exterior que asfixia. Pretenden tristeza...y lo logran.
Uno nunca sabe cómo abordar esta Señora. De hecho es bien difícil encontrar una propuesta lírica seria que no resulte ni comercial, es decir patético pop de voz asombrosa (Bocelli), ni académica. Su primer hit es un griterío increíble e insaciable, uno nunca habría llegado a pensar que eso se pudiera hacer, es decir uno escucha a Maria Callas en un aria de Verdi y eso es mocos comparado con el tono y la vivacidad de los primeros temas que esta Señora escogió para versionar a principios de su carrera por allá en los setenta; Les Litanies of Satan, una lectura del célebre poema de Baudelaire que reza ¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!, Lheautnatimoroumenos o El verdugo de sí mismo, otro poema de Baudelaire de resonancias vampírico-criminales maravillosamente pasado por la mano de efectos electrónicos que le imprimen más asfixia y desesperación al verso del francés.
Las fuentes que esta señora interpreta si no son bíblicas son poéticas rayanas en la human condition como condición de posibilidad de una existencia de la que no sabemos el por qué ni el para qué y de la que constantemente reniega. Implacable combatiente por los VIH positivo (su hermano creo se murió de eso) y contra la religión católica, esta Señora ha colaborado con músicos atrevidos como Xenakis y Jhon Paul Jones.
Lo que hoy se les trae es un par de albums en uno. El castigo divino es una reflexión maravillosa sobre la problemática del sida a partir de re-interpretaciones de Textos bíblicos y El santo del abismo es una lectura de poemas de Corbiere, Nerval y Baudelaire. Realmente el francés deja de ser la lengua del amor cuando escuchas a esta Señora pronunciarlo.
Siempre sentí el industrial como un retrato vivo de las urbes del siglo XX, como una especie de música ambiental tocada por instrumentos poco convencionales.
Es bien particular el caso que les traigo hoy. Sí "caso".... Como muchos de los black metaleros nórdicos se dieron cuenta de que se agotaba el black, de que ya no les alcanzan las guturales para decir lo que quieren, muchos se han volcado sobre diferentes géneros en busca de modos de expresión, sino más originales algo más innovadores. El industrial es uno de ellos. Así Nattram, el perturbado vocalista de Silencer deja su tierna etiqueta "Suicide Depressive Black Metal" e incursiona, en ocasión de terapia exigida por el Estado después de un incidente psicótico, en el Industrial con resultados maravillosos.
Lo que sus mercedes van a escuchar son grabaciones de enfermos mentales pasadas por la mano de uno de las personalidades más tostadas del Metal, con algo de industrial, electrónica, ambiental y una cantidad de sonidos rayanos en la demencia.
Recomiendo The Last Breath of Tellus, fíjense cómo esa canción coge ritmo propio de algún rito lejano y enfermo...
No falta el crìtico que diga que Nick se ablandó. El asunto es que eso no pasó nunca, narra igual, le obsesiona Cohen, todavia desnuda mùsica...Para la muestra este viaje surreal por un circo como grotesco...
No saber si se está enamorado, pero con el deseo latente, pero saber que está ahí, y que quieres que te mire para siempre así... Se sabe de una versión que cantó Ian 16 días antes de suicidarse.
Siouxie da la talla, rock oscuro y fuerte. Unos efectos increíbles te
imprimen la sensación de alguna película de horror, la voz de Sioux siempre llevándote lejos con esa gravedad que posee las paredes y los oídos, invocando alguna magia vieja, algún eco perdido... y aquí. Magia, vudú, las letras pasan por la clásica fecha del terror hasta la sátira del televidente.
El recomendado es Monitor, qué track tan duro qué efectos tan psico, qué guitarra tan ida carajo!